Te has puesto a pensar en los efectos del pecado y sus consecuencias en tu vida? Sé que muchas veces hacemos todo lo contrario, en lugar de pensar en esto, y creemos erróneamente que si lo barremos debajo de la alfombra o si dejamos de pensarlo de manera mágica desaparecerá. Lamentablemente no es así y nunca será así. Hay cosas en nuestras vidas que necesitan ser confrontadas. Qué pecado, adicción o actitud en tu vida estás tratando de esquivar y/o ocultar con las falsas ilusiones de pensar que con el tronar de tus dedos se desvanecerán, para mas nunca volver?
Hoy quiero confrontarte con amor pues, quiero lo mejor para ti, además, quiero que en tu vida se manifieste la gloria de Dios con toda su potencia. Para hacerme entender, te propongo que veamos dos textos bíblicos que han estado incesantemente en mi corazón en estos días. El primero es el relato de la serpiente y las criaturas de Dios. Te apuesto que Eva nunca pensó que un minuto de desobediencia causaría tanto daño en su vida, y tendría consecuencias para los demás. Eva nunca pensó que su pecado la alejara de todo lo que Dios había plantado y creado para ellos. Piensa en esto: “Un minuto de desobediencia causó que la mano de Dios los empujara fuera de su presencia”. Te imaginas? Su Dios, Su Creador, Su Todo, usando la misma mano con la cual creo todo para castigarlos y apartarla de lo que era de ellos.
Te haz puesto a pensar como un minuto de pecado puede causar lo mismo en tu vida? Cómo un minuto de pecado puede provocar una ruptura tan severa en tu vida! Hoy Dios quiere crear conciencia en ti de tu pecado y de sus consecuencias. Romanos 3, 23 dice: “el pecado aleja a Dios del hombre”. Rom 6,23 dice: “la muerte es la paga del pecado”. Y en Isaías 59 dice: “el pecado levanta una pared entre tu y Dios”.
Vamos al segundo texto que esta tomado de Génesis 4 donde vemos dos hermanos, hijos de Adán y Eva, Caín y Abel quienes le llevan a Dios una ofrenda. Dios acepta la ofrenda de Abel con agrado, pero no la de Cain. Es decir, le desagradó la ofrenda de Caín. Ahora no me voy a detener en este tema, pero mantenlo en mente. Recuerda una fue negada y la otra aceptada. Quiero concentrarme en lo que Dios le dice a Caín. Fíjate en esto, en los versos 6 y 7 le pregunta Dios a Cain: Por qué estás enojado y cabiz bajo? Luego le dice si hicieras lo correcto andarías con la cabeza en alto. Sigue Dios diciendo: “El pecado te está acechando para dominarte, y te recuerdo que tu puedes dominarlo a el, Gloria a Dios! leíste eso? TU PUEDES DOMINARLO! Sabías que tu podías dominar tu pecado? Muchas veces estamos manejando el pecado y no dominandolo. En el bautismo hemos recibido suficiente gracia para rechazar toda invitación del pecado y vivir vidas que glorifiquen a Dios.
Por esta razón necesitamos ser regenerados y recibir un nuevo bautismo en el fuego del Espíritu Santo. Seremos incapaces de llevar a cabo la voluntad de Dios si seguimos muertos en nuestros delitos y pecados. Dios no te ha creado para ser dominado sino mas bien para dominar (Gen 1,26) Es tiempo de ser y vivir como lo que somos, hijos e hijas del Dios Altísimo, que gobierna las alturas y llanuras de nuestra existencia y de todo lo creado.
Dios le dice a Caín yo entiendo lo que estás pasando, pero tu puedes dominarlo, tu puedes vencer esta tentación, tu puedes sobrevenir estas emociones, tu puedes salir victorioso. Dios hoy te dice lo mismo, TU PUEDES!!! CREELO!
Caín no hizo ni creyó lo que Dios le dijo. Cuantas veces Dios nos dice qué hacer y nosotros no lo hacemos o no le creemos? O quizás lo hacemos pero como no vemos resultados inmediatos pensamos que lo que Dios ha dicho no funciona? Caín optó por dejar que su pecado y enojo lo dominara y terminó matando a su propio hermano. Como consecuencia el también sufrió la penalidad de sus padres fue desterrado y marcado para toda su vida.
Entonces David que hago? Ah, ahora estás planteando una pregunta muy importante. Para dar algún tipo de orden al proceso estableceré tres pasos, ahora bien antes de proseguir quiero dejarte saber que Dios no necesita pasos y lo puede hacer de un soplón, pero para ayudarte, van estos.
Paso Numero Uno
Confrontar-
Hoy confronta tu realidad, confronta tu pecado, tu adicción, tus emociones y deja de mentirte a ti mismo. Tu no lo puedes arreglar, tu no lo puedes cambiar, tu no lo puedes eliminar, solo Dios lo puede hacer. Es fácil ser sincero con los demás, pero que difícil es ser sincero con uno mismo. Hoy mírate en el espejo del Espíritu Santo que te desnudará y te revelará lo que ya tienes tiempo que sabes y hasta quizás cosas nuevas que estaban escondidas.
Paso Número Dos
Confesar-
El sacramento de la reconciliación es un acto que necesitas para este proceso de libertad. Ahora bien quiero que tomes conciencia de lo que está pasando mientras te confiesas. Mientras estás confesando tus pecados la mano de Dios está desenvolviendo tu pecado y te está reenvolviendo en su santidad y presencia. Que precioso saber que Dios quiere restaurarnos.
Paso Número Tres
Continuar-
Continúa viviendo en la presencia de Dios! Continúa buscando y anhelando la santidad! Continúa rechazando el pecado y viviendo solo para Dios con pasión. Recuerda que este proceso de continuidad requiere separación de muchas cosas y en algunas situaciones hasta de personas. No te sorprendas si el Espíritu de Dios en este proceso te separa de personas y lugares.
Hoy es un buen día para Confrontar, Confesar y Continuar. Sé que no es fácil, pero juntos podemos hacerlo. Dios hoy se quiere encontrar contigo y empezar de nuevo. Haz lo que tu tengas que hacer para que Dios haga lo que El tiene y quiere hacer. Tu puedes dominarlo! Creelo!
Oremos
Padre en el nombre de Jesus en este tiempo de Adviento ayúdame a confrontar, confesar y continuar viviendo una vida poderosa en tu presencia. Confío en ti Padre y se que harás en mi cosas grandes y maravillosas. Dame fuerzas para cumplir con los pasos necesarios. En el nombre de Jesus. Amen!